Efectos psicológicos
Los efectos que pueda tener el usar videojuegos en las personas, y en especial en
los niños, han sido objeto de interés y de controversia
Jóvenes jugando a videojuegos.
Entre los efectos positivos que se
les atribuyen están capacidades tales como: «coordinación ojos-manos, capacidad
lógica, capacidad espacial, resolución de problemas, desarrollo de estrategias,
concentración, atención, colaboración, cooperación, discriminación y selección
de información relevante, estimulación auditiva, entre otras». Según un
estudio, el niño desarrolla habilidades mentales y su capacidad de razonamiento
es más activa en comparación a un niño de hace 20 años que no contaba con de
estos tiempos tecnología. En adultos
pueden funcionar como un liberador de estrés, contribuyendo a una buena salud. Otros
afirman que mejoran la salud visual e incluso ciertas habilidades como por
ejemplo las necesarias para práctica de la cirugía. Hay que señalar
también que los efectos varían según el tipo de juego. Un catedrático de
la Universidad de Nottingham también ha afirmado que pueden tener el efecto de
atenuar el dolor. Según un estudio, la exposición a corto plazo tiene un
efecto positivo en la atención en unos niños sin problemas psiquiátricos, estos
obtuvieron una mejor puntuación en la prueba de Stroop después de estar
expuestos durante una hora a un videojuego que jugaron por primera vez.
En cuanto a los aspectos negativos de
los videojuegos, cabe señalar factores como la adicción. El fácil acceso a
ordenadores, Smartphone y consolas, sumado a una falta de control
por parte de los padres o el ambiente de un hogar disfuncional, puede dar lugar
a que niños o adolescentes hagan un uso abusivo de los videojuegos. Ello tiene
efectos negativos como es el ser más propensos a la agresividad, falta de
asertividad y bajo rendimiento académico.
Otro aspecto controvertido de los
videojuegos en los niños es que pueden frenar algunos aspectos de su desarrollo
motriz, y conducir a una falta de socialización, aunque esto último está
rebatido por otros estudios que apuntan a todo lo contrario, a que los
videojuegos aumentan su sociabilidad. En un estudio se asocia la salud mental y
jugar videojuegos, se encontró que los jugadores que jugaban de forma moderada
tenían la mejor salud mental, los que jugaban de forma excesiva tenían un leve
incremento en comportamientos problemáticos y los que no jugaban videojuegos
tuvieron la peor salud mental.